viernes, 8 de septiembre de 2017

video


encuesta de google Drive

La confiabilidad de la información en Internet: criterios declarados y utilizados por jóvenes estudiantes mexicanosI



                                                     Resumen

La frecuencia del uso de Internet con propósitos de estudio entre
jóvenes y niños pone de relieve la necesaria utilización de criterios de
confiabilidad propios del medio. El tema es motivo de preocupación
en el ámbito educativo y ha sido investigado, principalmente, con
encuestas de opción múltiple. La originalidad del presente trabajo
consiste en diseñar y aplicar un instrumento que permite un
acercamiento a las discordancias entre datos de carácter declarativo
y datos próximos a las decisiones a tomar en un contexto de acción.
El TICómetro® es una encuesta en línea aplicada a 628 estudiantes
mexicanos, entre 14 y 18 años de edad. Cuatro de las veintiséis
preguntas del cuestionario son analizadas. Una de ellas remite a
una lista de criterios para evaluar la confiabilidad de la información
(opción múltiple); las otras tres preguntas exigen la selección de
sitios Web confiables, con base en imágenes tomadas de Internet
(screen shots). Es una situación más próxima a la búsqueda real
en pantalla que permite contrastar los criterios declarados con los
efectivamente utilizados. El análisis estadístico de los datos muestra
que los criterios declarados no coinciden con los utilizados a la hora
de seleccionar sitios Web confiables, en ambos grupos de edad. Sin
embargo, aparecen diferencias significativas entre los dos grupos
de edad en lo que concierne a los criterios enunciados.
Otra contribución del presente trabajo consiste en proponer un
nuevo agrupamiento de los datos declarativos, utilizando la
distinción clásica entre texto y paratexto, proveniente de la teoría
literaria, con los ajustes necesarios para tratar textos informativos
en el espacio digital.

Palabras clave
Confiabilidad de la información — Información digital — Internet —
Jóvenes estudiantes.
                                               

Resultado de imagen para informacion informativa


Introducción

El uso de Internet para buscar
información con fines de estudio se va
incorporando rápidamente a las prácticas
pedagógicas en los distintos niveles educativos.
En el ámbito universitario ya hace más de
una década que las búsquedas en Internet se
han hecho indispensables. Pero también en la
educación básica se recurre a esa tecnología
con creciente frecuencia y en edades cada vez
más tempranas.

Sin embargo, los educadores manifiestan
inquietud por la manera en que los jóvenes
estudiantes realizan las búsquedas. Suelen decir
que se limitan a poner una palabra de búsqueda
en Google, entran al primer resultado, copian
y pegan, casi sin leer lo que han seleccionado
y mucho menos planteándose alguna pregunta
acerca de la validez de la información obtenida.
¿Hacen esto porque son incapaces de abordar
cuestiones de validez y confiabilidad? ¿La
manera de plantear el problema, en términos
didácticos, contribuye a que esas cuestiones
sean invisibles? Hay investigaciones didácticas
con niños de los últimos grados de la escuela
primaria y la escuela media (COIRO, 2005;
PERELMAN, et al., 2009; VEGA DÍAZ;
ROJAS-DRUMMOND, 2012; COLWELL; HUNTBARRON;
REINKING, 2013) que muestran
la posibilidad de plantear problemas que
suscitan la discusión en grupo y la puesta en
práctica de estrategias de búsqueda, selección
y evaluación de las informaciones que se van
encontrando.

 Niños de esas edades parecen
estar disponibles, bajo ciertas condiciones, para
considerar problemáticas complejas relativas a
la confiabilidad de la información.
Se espera de los jóvenes de niveles
educativos superiores una mayor autonomía
en la búsqueda de información en Internet.
Por eso es importante saber si jóvenes que
acaban de terminar el nivel secundario y
aspiran a ser estudiantes universitarios tienen
recursos para tomar decisiones en la selección
de información con fines de estudio. Hay dos
modos de hacerlo: encuestas o algún tipo de
entrevista.

 Las encuestas permiten obtener
datos de cientos o miles de individuos para
poder caracterizar a cierto tipo de población.
Esta ventaja cuantitativa de las encuestas
tiene la limitación de obtener datos de tipo
declarativo a través de preguntas de opción
múltiple. Por supuesto, se pueden plantear
preguntas abiertas pero son muy difíciles de
analizar y categorizar para tratarlas al mismo
nivel que las preguntas cerradas. Las entrevistas
individuales, en parejas o en pequeños grupos,
por su parte, tienen la ventaja de la flexibilidad
y la adecuación a los casos singulares, siendo
su desventaja evidente la imposibilidad de
caracterizar, a partir de pocos casos, a un grupo
numéricamente importante.
No creemos que los métodos cualitativos
y cuantitativos se opongan de tal manera que
sean excluyentes. Por el contrario, buscamos
la manera de aprovechar las virtudes de ambos.
Por esa razón, en la presente investigación
el diseño de las preguntas de la encuesta
fue precedido por algunas entrevistas para
incorporar en dichas preguntas el punto de
vista de los jóvenes. No solo eso. También los
resultados de las encuestas masivas sugirieron
nuevas entrevistas. Volveremos sobre esto.

Datos sobre el tema de la confiabilidad de la
información han sido recogidos desde hace
más de una década, especialmente en Europa y
Estados Unidos. La mayor parte de los estudios
obtienen los datos mediante encuestas de
opción múltiple, ya sea en papel o en línea, con
jóvenes universitarios (WATHEN; BURKELL,
2002; HAAS; WEARDEN, 2003; METZGER;
FLANAGIN; ZWARUN, 2003; LIU, 2004; LIU;
HUANG, 2005; BIDDIX; CHUNG; PARK, 2011;
FRANCKE; SUNDIN; LIMBERG, 2011; HENKEL;
MATTSON, 2011; FRANCKE; SUNDIN, 2012;
EDWARDS, et al., 2013; LIM, 2013; LUCASSEN;
SCHRAAGEN, 2013). Como la edad de los
usuarios de Internet ha ido bajando de manera
acelerada, otros estudios recientes se ocupan
de estudiantes de nivel secundario, 11 a 18
años (FLANAGIN; METZGER, 2011; TERRA; SÁ,


2012). La Prueba PISA de lectura digital 2009, en la que participaron Chile y Colombia (OCDE, 2011), también ofrece datos sobre confiabilidad de la información en jóvenes de 15 años. En este trabajo reportaremos los resultados de una encuesta en línea a 628 jóvenes de 14 y 18 años, aspirantes a ingresar a la educación media superior o a la universidad. En este sentido, nuestro trabajo se vincula con las investigaciones previas mencionadas, particularmente en lo relativo a contar con una muestra amplia de sujetos encuestados. Sin embargo, se diferencia en un aspecto clave: la encuesta se diseñó con algunas preguntas que plantean al encuestado una situación lo más semejante posible a la selección real de sitios por medio de imágenes de páginas Web que debían seleccionar para obtener información confiable con fines de estudio. 

Tanto los criterios a seleccionar (en preguntas de opción múltiple) como las imágenes de los sitios propuestos fueron definidos a partir de entrevistas cualitativas realizadas previamente. Elegimos el contexto de estudio porque consultar información para estudiar es uno de los propósitos lectores que involucra la necesidad de validar la confiabilidad de la información. Cuando se trata de confiabilidad, lo declarativo no necesariamente coincide con lo operativo. ¿Cómo operan los jóvenes cuando deben tomar decisiones frente a una pantalla real? ¿Utilizan los indicadores que, de alguna manera, aprendieron a enunciar? 


¿Qué se entiende por confiabilidad? 

La información disponible en Internet está constituida por textos, imágenes (fijas y en movimiento) y sonidos. Sin embargo, en este trabajo nos referimos primordialmente a la información textual que se consulta con fines de estudio, tal como ocurre en casi todos los trabajos de investigación publicados sobre este tema. ¿Qué se entiende por confiabilidad de la información en esos trabajos? En inglés, que es la lengua dominante de los trabajos publicados, se utilizan indistintamente los términos credibility or believability (confiabilidad y credibilidad) los cuales también se relacionan con trustworthiness y plausibility. Estos términos se vinculan con un listado de características que tiene que tener la información o el mensaje para ser confiable o creíble. 

En esas listas, que a menudo son muy largas, aparecen propiedades vinculadas con la fuente emisora del mensaje, el receptor, el mensaje mismo, así como opiniones de autoridades o de compañeros, experiencias anteriores del receptor con la página visitada, tiempo disponible para la búsqueda y conocimientos, creencias o informaciones previas. Se sostiene que la credibilidad resulta de una “interacción entre todos esos factores” (WATHEN; BURKELL, 2002, p. 140) y se presentan tentativas para clasificar de alguna manera elementos tan diversos. Por ejemplo, Tseng y Fogg (1999) los agrupan alrededor de cuatro tipos de credibilidad (presumed, reputed, surface and experienced).

 Terra y Sá (2012) hacen también una clasificación en cuatro grupos parcialmente coincidentes (credibilidade conferida, votada, por reputação, emergente). Rieh y Beikin (1998; 2000) listan siete criterios que afectan la credibilidad de la información en Internet, dentro de los cuales están las características de la fuente, el contenido, el formato y la presentación, pero incluyen también la velocidad de carga (speed of loading), al mismo nivel que la actualidad y precisión de la información. ¿Cómo organizar esas listas de componentes de la credibilidad? Hablar de las características del mensaje y del productor de ese mensaje parece ineludible, así como hablar de las características del receptor. Sin embargo, en el listado de características de este último aparecen cosas tales como cultural background y previous beliefs (bagaje cultural y creencias previas), lo cual indica que es muy difícil saber qué queda fuera. En un intento de tratar de ofrecer una aproximación diferente a esta manera de caracterizar a los ingredientes de la confiabilidad recurrimos a una fuente completamente distinta y a una disciplina aparentemente ajena a esta discusión. La disciplina es la teoría literaria y el autor es Gérard Genette (1982, [1987] 2001). 

Este autor propuso el concepto de paratexto (1982, [1987] 2001) como aquello que rodea al texto en sí y que lo presenta como tal ante el lector, condicionando su recepción porque ofrece elementos al lector para anticipar el contenido del texto. Refiriéndose a la obra literaria en formato impreso como libro, Genette sostiene: (…) el texto raramente se presenta desnudo, sin el refuerzo y acompañamiento de cierto número de producciones, verbales o no, como el nombre del autor, un título, un prefacio, ilustraciones, que no sabemos si debemos considerarlas o no como pertenecientes al texto, pero que en todo caso lo rodean y lo prolongan precisamente por presentarlo, en el sentido habitual de la palabra, pero también en su sentido más fuerte: por darle presencia, por asegurar su existencia en el mundo, su recepción y su consumación, bajo la forma (al menos en nuestro tiempo) de libro. Este acompañamiento, de amplitud y de conducta variables, constituye lo que he bautizado, conforme al sentido a veces ambiguo de este prefijo en francés, el paratexto de la obra. 

(GENETTE, [1987] 2001, p.7) Alvarado (1994) retoma a Genette y define el paratexto como una guía de lectura, es decir, como el conjunto de elementos que permiten anticipar el contenido del texto: Umbral del texto, primer contacto del lector con el material impreso, el paratexto es un instructivo, una guía de lectura. (…) Esto es particularmente evidente en el caso de la prensa (…) pero también los géneros literarios, científicos o de divulgación ofrecen al lector, desde su formato, elementos de reconocimiento y la oportunidad de formular primeras hipótesis sobre el contenido del texto, que la lectura, a posteriori, confirmará o refutará.

(ALVARADO, 1994, p. 2) Tratándose de textos impresos (libros, revistas, gacetas, etc.), los elementos paratextuales se refieren a las características del formato gráfico que definen a cada tipo textual, los elementos gráficos (imágenes, ilustraciones) que acompañan al texto, las marcas que identifican a la editorial y al autor, la fecha de publicación junto con todos aquellos textos (prólogos, reseñas, comentarios) que refieren a la obra y dan elementos al lector para interpretarla. En el texto digital, se conservan algunos elementos paratextuales del objeto libro, pero aparecen elementos nuevos. Uno de ellos, que interesa particularmente en el contexto de esta investigación, es la dirección electrónica o URL la cual permite anticipar de qué tipo de sitio Web se trata: si tiene una institución de respaldo, de qué país proviene e, incluso, si es un sitio de buena reputación, o por el contrario, un sitio que no merece ser consultado.

https://www.google.com.mx/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=7&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwilsPOS25bWAhVMLSYKHStCCL0QFghWMAY&url=http%3A%2F%2Fwww.scielo.br%2Fpdf%2Fep%2Fv40n4%2F04.pdf&usg=AFQjCNGDCJCKX4-uU54ZKHGVkB7u6icqrg

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Taller de Competencias Digitales


Introducción: tecnología digital como herramienta de aprendizaje y construcción de conocimientos compartidos.
Tecnología digital como escenario de información
Nuevos alfabetismos: procesos de lectoescritura digitales
Las redes sociales digitales: una nueva manera de informarse, comunicarse y socializar
Aspectos éticos y legales
                                                  Resultado de imagen para informacion informatica

Introducción: tecnología digital como herramienta de aprendizaje y construcción de conocimientos compartidos
Historia y definición de la alfabetización digital
Psicomotricidad digital básica

Nueva tecnología y nuevos paradigmas del aprendizaje. Web 1.0 y Web 2.0. Conectivismo. Perspectiva crítica: posibles efectos cognitivos negativos del uso de internet
Capacitación en el uso de paquetería básica: Word y Excel

2 Tecnología digital como escenario de información
Estrategias de búsqueda de información
Buscadores especializados: GoogleScholar, Youtube/Education
Criterios de calidad de la información: fiabilidad de las fuentes, ausencia de sesgo, créditos
Herramientas para la organización de la información y la construcción y presentación del conocimiento. Cmap y los mapas conceptuales
Los Recursos Educativos Abiertos (REA): hacia un conocimiento compartido y sin fronteras
La información como proceso de construcción personal a través de medios digitales: conectivismo
Capacitación en el uso del blog (blogger o wordpress). El blog como biblioteca multimedia personal

3 Nuevos alfabetismos: procesos de lectoescritura digitales
4 Las redes sociales digitales: una nueva manera de informarse, comunicarse y socializar
La importancia de las redes sociales
Redes sociales profesionales digitales: LinkedIn como herramienta de socialización profesional. Creación de grupos de intereses compartidos en LinkedIn
Redes profesionales digitales LinkedIn, usando las API de LinkedIn para crear herramientas y servicios innovadores para profesionales

5 Aspectos éticos y legales
Cambio en el paradigma de la autoría
Copyright y Copyleft. El caso de Creative Commons
El inicio de una nueva ética: la netiqueta
Nuevos peligros en los escenarios digitales: el cyberbullying

CRITERIOS DE EVALUACIÓN

Primer Parcial:
Examen escrito y práctico 30%
Portafolio (Prácticas y Tareas) 40%
Avance de proyecto 20%
Participación 10%
Segundo y Tercer Parcial:
Examen escrito 30%
Portafolio completo 40%
Proyecto completo 20%
Participación 10%
Criterios para evaluación ordinaria:
Examen 40%
Portafolio 40%
Proyecto 20%

Taller de Competencias Digitales
Contenido Tematico
El concepto de nuevos alfabetismos
El blog: la escritura como diario intelectual. La escritura multimedia. La audiencia pública: folksonomía
El blog como construcción de un proceso colaborativo de conocimiento.

Fuente: https://www.google.com.mx/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=4&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwj6gvmM9pHWAhVK7SYKHRT5CNgQFghCMAM&url=https%3A%2F%2Fprezi.com%2Fqnrbjrwp3mot%2Ftaller-de-competencias-digitales%2F&usg=AFQjCNEisZldxSN8ZQ8P237Na4cLvNjr9A

Calidad y evaluación de los contenidos electrónicos

                                                                                                                                                                         
       La facilidad y libertad con que pueden publicarse contenidos en la red hacen necesaria la adopción, por parte del usuario de información digital, de una serie de criterios que le ayuden a filtrar los contenidos electrónicos y a discernir la veracidad, la credibilidad, la fiabilidad y en definitiva, la calidad de las informaciones que este medio nos proporciona.


La calidad

La palabra calidad se utiliza constantemente en la vida cotidiana para calificar la superioridad o excelencia de algo. Así, decimos que un producto es de calidad cuando cumple con nuestras expectativas sobre el mismo y sus características y propiedades nos parecen adecuadas. El componente de subjetividad que hay en este tipo de juicios de valor es evidente, ya que no todo el mundo tiene los mismos criterios, necesidades y expectativas y la percepción de la calidad está condicionada a ello. Por tanto, podemos decir que la calidad de algo está condicionada a la valoración subjetiva del usuario o consumidor.

En el ámbito profesional, académico o empresarial cuando se habla de calidad se hace desde una perspectiva más estricta en la que la calidad se valora de la forma más objetiva posible, de acuerdo a unas pautas y criterios comúnmente aceptados, aunque adaptados a los gustos y necesidades de los usuarios a los que va dirigido el producto o servicio. En estos ámbitos el interés por definir lo que es la calidad ha sido considerable y de ello se han ocupado fundamentalmente las entidades y organismos encargados de la normalización.

La ISO (Internacional Organization for Standarization) la definió en un primer momento, en la norma ISO 8402:1994, como la totalidad de los rasgos y características de un producto o servicio, que afectan a su capacidad para satisfacer necesidades manifiestas o implícitas. Posteriormente, en el año 2000, norma ISO 9000:2000, modificó su definición por la siguiente: grado en el que un conjunto de características inherentes cumple con los requisitos. La American Society for Quality define la calidad como la totalidad de funciones y características de un producto que les permite satisfacer una determinada necesidad.


Otras definiciones de calidad:

Juran: Adecuación al uso
Crosby: Conformidad con los requisitos
Feigenbaum: La composición total de las características de los productos y servicios de marketing, ingeniería, fabricación y mantenimiento, a través de los cuales los productos y los servicios es unos cumplirán las expectativas de los clientes.
De estas definiciones se desprende que la calidad, además del componente subjetivo antes descrito, tiene un componente objetivo que sería el conjunto de características y propiedades que le son propias a un producto o servicio. Así, las empresas o instituciones responsables de la creación de un producto o de la prestación de un servicio deben ajustarse a una serie de pautas y normas para lograr un servicio o producto de calidad. Éstas emanan de organizaciones normalizadoras y su cumplimiento viene determinado bien por imposición legal o bien por imposición del mercado.

Alcanzar la calidad a día de hoy no es ya una meta sino que se ha convertido en un requerimiento mínimo de existencia: el usuario/consumidor cada vez es más exigente y no se conforma con cualquier cosa, además la amplia oferta existente le permite escoger entre diferentes productos o servicios y la calidad del mismo condicionará en gran medida esa elección.

Ejemplo de organizaciones dedicadas a la calidad:

American Society for Quality (ASQ) http://www.asq.org
European Organization for Quality (EOQ) http://www.eoq.org
Fundación Latinoamericana para la Calidad (FLC) http://www.calidad.org
Asociación Española para la Calidad (AEC) http://www.aec.es
Juran Institute http://www.juran.com


La calidad de la información

El término información ha sido definido como “el mensaje utilizado para representar un hecho o una noción en un proceso de comunicación con el fin de incrementar el conocimiento” y también como “comunicación o adquisición de conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada”.

Que la información es poder se sabe desde hace mucho tiempo, todo el mundo lo ha oído en alguna ocasión, sin embargo, hoy en día se han aumentado nuestras demandas de información y ésta pasa de ser algo valioso a ser un bien necesario en nuestra vida diaria.

En la Sociedad de la Información y del Conocimiento en la que estamos inmersos cada vez se hace más necesario el conocimiento y el aprendizaje para desarrollar cualquier actividad (empresarial, recreativa, investigadora, etc.) y además estos conocimientos deben actualizarse regularmente, pues enseguida quedan desfasados, y el proceso de aprendizaje debe ser continuo para que sea eficaz. La materia prima para estos procesos (aprendizaje y adquisición de conocimiento) es la información, de ahí su importancia, pero no toda la información que se genera y a la que tenemos acceso es igual de buena, ni igual de útil, ni igual de válida. La capacidad de discernir la buena de la mala información para su uso posterior determinará el éxito del individuo o del grupo en este nuevo entorno en el que la información se ha hecho tan valiosa.

Aplicadas las definiciones de calidad al ámbito de la información podríamos decir que la calidad de la información de un recurso informativo vendrá determinada por su capacidad para satisfacer las necesidades de información de la persona que lo utilice o consulte.

Si bien, esto puede ser muy relativo, ya que la apreciación de la calidad es muy subjetiva y lo que para una persona puede ser válido puede no serlo para otra (depende de la audiencia), lo cierto es que hay una serie de convenciones universalmente aceptadas de las características deseables de la información:

Objetividad: La información no debe ser sesgada ni debe ser un elemento propagandístico o desinformador. Una información sesgada o parcial no sólo no es útil sino que además puede ser nociva.
Integridad: La información debe ser segura y completa. Debe ser fiable en el sentido de que no debe estar modificada ni falsificada por personas ajenas a su creación. En el entorno digital esto es de suma importancia debido a la facilidad con que los documentos pueden ser manipulados y modificados.
Utilidad: Es la capacidad de satisfacer las necesidades informativas de los usuarios y depende en gran medida del tipo de usuario al que vaya dirigida esa información.
La calidad de la información no es una realidad palpable y medible de forma exacta y unívoca sino que puede percibirse desde varias dimensiones, el número de dimensiones que se tengan en cuenta en un recurso de información determinará la exhaustividad de su estudio.

Las dimensiones de la calidad de la información se pueden agrupar en cuatro categorías: intrínseca, contextual, representacional y accesibilidad.


                                                     Resultado de imagen para informacion informatica



CALIDAD INTRÍNSECA DE LA INFORMACIÓN.

Hace referencia a la calidad de la información per se , a su valor objetivo independientemente de su forma de difusión, diseño o al público al que va dirigido. Se engloban aquí aspectos como:

Rigor científico. Es importante que la información que aporte un documento esté basada en la evidencia científica, en la reflexión y en los métodos científicos propios de cada disciplina.
Integridad. La información no debe ser parcial ni sesgada sino que debe presentarse en su totalidad a no ser que la finalidad del documento sea resumir o abreviar otra información.
Objetividad: La objetividad de la información depende del autor de la misma y no de la percepción del usuario. Es un aspecto importante que determina la calidad del recurso ya que su carencia puede dar lugar a percepciones erróneas de la realidad de un hecho y a la desinformación. Dado que en muchos casos la objetividad no es fácil de percibir, la credibilidad de la información se asocia a la confianza que nos merezca el responsable de su contenido en función de su autoridad y su adscripción.
Precisión: La precisión tiene que ver con la exactitud de la información y con el nivel de profundidad con que se aborda un tema. En este sentido, se debe discernir el rigor o la trivialidad de la información valorándose positivamente lo primero. No obstante, esta dimensión depende de la intención y las pretensiones del recurso y del tipo de usuarios al que va dirigida.

CALIDAD CONTEXTUAL DE LA INFORMACIÓN.

Tiene que ver con el contexto en el que se accede a la información y con la adecuación a las necesidades del sistema y del usuario.

Relevancia: La relevancia sería la adecuación de la información a las necesidades de los usuarios. Es por tanto una dimensión de valoración subjetiva condicionada al tipo de usuario que la usa.
Valor añadido. En muchas ocasiones los elementos de valor añadido facilitan el uso de la información y permiten una mejor asimilación de la misma, aumentando su utilidad y calidad.
Actualidad de la información: La actualidad de la información determina en gran medida su utilidad. Por lo general, exceptuando la información con valor histórico, cuanto más reciente sea ésta mejor, sobre todo en determinados tipos de información como la científica o las noticias
Cantidad de información aportada. A priori, cuanta más información se aporte mejor, pero dentro de unos límites que pondrá el sistema (para su procesamiento, almacenamiento.) y el usuario (para sus necesidades, el tiempo de que disponga.).
Utilidad. La utilidad en buena medida responde a la pregunta ¿para que sirve esta información? Aunque tiene también un aspecto subjetivo y depende de para qué quiere ese usuario esa información, es evidente que también hay un componente objetivo relacionado con la finalidad de la información y el perfil de usuario al que se dirige. Por ejemplo, no se puede pretender que una patente de un fármaco sea de igual utilidad a un químico que a un futbolista.
Adecuación al usuario. Obviamente esto depende del usuario, pero es importante tener claro a quién va dirigida la información a la hora de divulgarla y adecuarla a ese perfil.


CALIDAD REPRESENTACIONAL DE LA INFORMACIÓN.

Se trata de la forma en que se representa la información, así como de todos los aspectos técnicos referidos a su estructura. Esta categoría abarca los siguientes aspectos:

Tipo de formato.
Claridad.
Concisión.
Compatibilidad.
Diseño.
Flexibilidad.
Homogeneidad de los datos.
CALIDAD DEL ACCESO A LA INFORMACIÓN.
En esta categoría se engloban los aspectos relativos al cómo se accede a la información:

Tiempo de espera.
Navegación.
Seguridad.


La calidad de la información en el entorno digital

Durante mucho tiempo el soporte más extendido de los recursos informativos ha sido el papel, con la aparición y desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones esta situación empieza a cambiar y cada vez tienen más difusión e importancia los documentos digitales. Este tipo de recursos tienen una serie de diferencias con respecto a los documentos impresos que van más allá de la mera forma o del soporte: los documentos digitales, según Schamber, son fácilmente manipulables, enlazables interna y externamente, rápidamente transformables, inherentemente accesibles, instantáneamente transportables e infinitamente replicables. Es decir, que el cambio de soporte supone cambios también en la naturaleza y características del contenido. Por ejemplo, la hipertextualidad de los contenidos es una característica de los documentos digitales que no tienen los documentos impresos.

La importancia que ha ido cobrando el estudio de la calidad de la información en el entorno digital se debe principalmente al incremento del volumen de recursos a los que tenemos acceso. La facilidad para crear y difundir información en internet ha favorecido esta situación y hoy en día cualquiera puede publicar en la web. En términos generales, la información impresa pasaba por una serie de filtros y debía de ajustarse, en mayor o menor medida, a una serie de pautas de edición o presentación para poder salir a la luz. La mayoría de la información que podemos encontrar en internet no tiene que pasar ningún tipo de filtro de este tipo y por eso es más fácil encontrar en la web, además de excelentes recursos, otros de menor calidad.

El término calidad, aplicado a la información en Internet, es una meta que implica un proceso continuo de planificación, análisis, diseño, implementación, promoción e innovación, para asegurar que la información cubra las necesidades de los usuarios en cuanto a contenido, presentación y usabilidad. Sin embargo, no todos los productores de información apuestan por la calidad debido al esfuerzo que requiere y por eso encontramos en internet recursos de todo tipo. Si a esto le sumamos la naturaleza caótica de internet, que dificulta la búsqueda, identificación y localización de la información deseada veremos que se hace necesario conocer las características que definan la calidad de los recursos digitales para poder valorarlos y filtrarlos.

Las personas o entidades que apuesten por la calidad de la información deben saber que ésta tiene un precio, tiene un coste en términos económicos (el tiempo que se tarda en publicar es mayor, las revisiones y mejoras requieren tiempo y personal. ), pero sin duda, son mayores sus beneficios en términos de prestigio, de marketing, de difusión del conocimiento, etc…

Por eso es importante que si queremos ofrecer información de calidad tengamos en cuenta que es un proceso constante de mejora, que implica llevar a cabo alguna o varias acciones del tipo de las siguientes:

Uso de “checklists” para la evaluación de la propia información.
Tener en cuenta la opinión de los usuarios de la información que tu proporcionas (para ello es imprescindible que se permita al usuario hacer sugerencias y ponerse en contacto con los responsables de los documentos).
Supervisión y control de la información que se publica.
Exhaustivos controles antes de la publicación (pruebas en “Beta”).
Los documentos electrónicos constan de dos componentes fundamentales: la forma y la información. Ambos son necesarios y de poco sirve que un recurso tenga información muy valiosa y muy útil ésta si no está adecuadamente organizada y estructurada y viceversa, si un recurso está correctamente organizado pero su contenido es pobre su utilidad será nula. A pesar de que ambos componentes son importantes parece constatado que los usuarios por lo general están más interesados en el contenido que en la forma.

En el apartado anterior (enlace a sección La calidad de la información) se han descrito las dimensiones desde las que se puede enfocar la calidad de la información, independientemente de su soporte. Muchas de las características que condicionan la calidad de los recursos impresos siguen siendo válidas en el entorno digital, pero deben enfocarse desde otra perspectiva y además deben tenerse en cuenta otras nuevas para determinar la calidad de los recursos digitales, sobre todo en lo tocante a la forma, que prácticamente nada tiene que ver con la de los recursos en otros soportes (papel, microfichas.).

Con respecto al contenido, a la información, la calidad sigue las mismas pautas en los recursos electrónicos e impresos. Sin embargo, con respecto a la forma, hay que tener en cuenta las notables diferencias entre ambos soportes y su implicación en la percepción de la calidad. Las dimensiones o características que condicionan la calidad de un recurso electrónico, además de las que son comunes con la información impresa, serían:

Facilidad de navegación: Los documentos impresos tienen la característica de la linealidad en su lectura o consulta, una persona sabe al coger un libro dónde está el principio y dónde el final ya que hay una sola secuencia de presentación de la información, sin embargo los documentos digitales son hipertextuales, la información está organizada a través de enlaces que permiten su consulta de forma no secuencial y una mayor interacción del usuario. Por eso es importante que la navegación sea lo más fácil e intuitiva posible permitiendo al usuario conocer en todo momento “dónde está” dentro de un documento y cómo acceder a la información que busca. En este sentido es muy importante el uso de ayudas sobre cómo utilizar el documento.

 Obviamente esto depende de la complejidad de la estructura del documento y de su volumen de información y será un elemento de mayor importancia en los recursos más voluminosos y que cuenten con mayores prestaciones. Por ejemplo, no tiene la misma importancia el uso de ayudas en una biblioteca digital, con una gran cantidad de información, de recursos, de procesos y de servicios, que en un dossier electrónico de una institución.

Compatibilidad e Interoperabilidad: Los documentos electrónicos se caracterizan por la necesidad de utilizar equipos informáticos para su consulta, en contraste con el documento impreso, que es consultable directamente. La compatibilidad e interoperatibilidad hacen referencia a la capacidad del documento para ser procesado adecuadamente desde diferentes plataformas. Esta característica asegura que un recurso llegue a más usuarios y perdure más en el tiempo.
Actualización: Si bien esta es una dimensión general de la información, en el caso de los recursos electrónicos cobra especial importancia debido a la capacidad que tienen éstos para ser actualizados y modificados en cualquier momento, algo que no ocurría con los documentos impresos que difícilmente podían ser modificados una vez salidos de la imprenta. En internet, la actualidad de la información es prácticamente un requisito básico debido al elevado nivel de obsolescencia de sus contenidos.

Velocidad: Los recursos electrónicos son procesados por equipos informáticos para su consulta, el tiempo que se requiera para hacerlo influye en la percepción del usuario ya que éste siempre desea la obtención de información de calidad en el menor tiempo posible.
La información digital, la siguiente actividad es averiguar el grado en que el recurso se ajusta a estas características deseables y para ello es necesario llevar a cabo un proceso de evaluación de la calidad del recurso mediante el uso de criterios, parámetros e indicadores.


Necesidad de evaluar los contenidos electrónicos

La facilidad y libertad con que pueden publicarse contenidos en la Red hacen necesaria la adopción, por parte del usuario de información digital, de una serie de criterios que le ayuden a filtrar los contenidos electrónicos y a discernir la veracidad, la credibilidad, la fiabilidad y en definitiva, la calidad de las informaciones que este medio nos proporciona.

La generalización en la publicación de contenidos en Internet ha motivado que la necesidad de aplicar criterios de selección y evaluación se extienda a ámbitos y entornos profesionales diversos, como pueden ser el académico y el científico que requieren de recursos de información rigurosos y pertinentes, o el mundo empresarial y comercial cuyos clientes exigen una información veraz, organizada y de calidad. Por lo tanto, resulta de vital importancia que dispongamos de unos criterios claros y funcionales para realizar estas labores de selección de contenidos digitales.


Métodos de evaluación

En el entorno de la web, son muchos los profesionales que se dedican a evaluar los contenidos electrónicos, aunque no todos persiguen los mismos objetivos ni utilizan los mismos métodos y criterios. De forma general, se distinguen los siguientes grupos:

Profesionales: Trabajan en portales y directorios temáticos, como Yahoo o Lycos, que aportan con su labor evaluadora un valor añadido a los recursos electrónicos que proporcionan.
Expertos: A través de sus páginas personales o corporativas, proporcionan una selección de recursos evaluados referentes a su especialidad. El rigor en la clasificación y la pertinencia de los recursos electrónicos seleccionados vienen avalados por la reputación profesional del experto, así como por su alto grado de especialización en una materia determinada. Un ejemplo es La Página del Idioma Español: el directorio de recursos electrónicos que incluye en su sitio web posee todas las garantías de fiabilidad necesarias para un usuario que busque información en el tema de la lingüística y la filología.
Diferentes organismos e instituciones como sociedades científicas o universidades: Proponen explícitamente una serie de criterios y parámetros que deben de ser respetados cuando se diseñan páginas web con un objetivo informativo, educativo o institucional determinado. Es el caso por ejemplo de las guías de estilo web de la Universidad de Zaragoza, o de las guías para sitios web de la American Medical Association (AMA).

Bibliotecarios y documentalistas: Aportan sus conocimientos profesionales para seleccionar y valorar recursos electrónicos especializados, que se ofrecen en las páginas web de las bibliotecas o unidades de información en las que realizan su actividad. Como ejemplos, podemos citar la selección de recursos ofrecida por la Biblioteca Universitaria de Granada, las guías temáticas de recursos de información proporcionadas por la Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid o la elaborada por la School of Information de la Universidad de Michigan denominada Internet Public Library. Recursos especializados igualmente seleccionados y valorados son los propuestos por los documentalistas del Centro de Investigación para la Paz (CIP).

Agencias de evaluación o pasarelas temáticas (subjetcs gateways o information gateways):Están formadas por equipos de especialistas como académicos, bibliotecarios, universitarios y otros profesionales, que utilizan estrictos criterios de selección y de control de la calidad de la información para evaluar recursos electrónicos. El resultado de su actividad se concreta en un producto altamente valorado en el seno de la comunidad científica, pues los contenidos electrónicos proporcionados son rigurosamente clasificados, descritos, valorados y actualizados, y destacan sobre todo, por su alto nivel de especialización. Veamos detenidamente algunas de ellas:
BubLink
The Argus Clearinghouse
The Internet Scout Project
Criterios de evaluación

La calidad de la información electrónica puede ser evaluada desde diferentes perspectivas -cuantitativa, cualitativa, bibliométrica…-, aunque la más generalizada es aquella que se centra en la satisfacción del usuario y en el análisis y la valoración de una serie de criterios que deberían de estar presentes en los contenidos proporcionados en el entorno digital.

Antes de empezar a analizar cualquier recurso electrónico, hay que identificar la tipología del mismo, puesto que en la web existe una variada gama de tipos de recursos: directorio, motor de búsqueda, revista electrónica, sede web corporativa, sede web institucional, sede web académica, medio de comunicación, página personal, sede web comercial, organización no gubernamental … La aplicación de los criterios e indicadores de evaluación variarán por lo tanto, en función de las características de cada uno de ellos, así como del nivel de profundidad que el evaluador decida emplear.

Por otro lado, la naturaleza hipertextual de la web exige al menos, dos niveles de evaluación sobre los que hay que aplicar los criterios e indicadores oportunos:

Micronavegación: que tiene en cuenta todos los aspectos relacionados con la navegación interna entre los propios contenidos del sitio web
Macronavegación: relacionada con los enlaces del sitio web hacia el exterior y la visibilidad del mismo en todo el entorno de la WWW, es decir, cuestiones cómo la recuperabilidad del recurso electrónico en cuestión en los buscadores más utilizados por los usuarios, el número de recursos que tengan un enlace a este sitio web, o, desde el punto de vista del diseño, la capacidad que tenga la web para ser consultada por todos los usuarios en general (accesibilidad).
Para cada uno de estos niveles de navegación, habrá que aplicar los criterios y parámetros que nos ofrezcan información sobre los mismos. Como modelo general , se presenta un conjunto de criterios de evaluación e indicadores válidos para un análisis y valoración de recursos electrónicos.

Autoría:Este criterio es esencial para distinguir la credibilidad de la fuente de información y la calidad de los contenidos de un sitio web. El responsable de los contenidos de un sitio web, ya se trate de una persona o de una organización, debe estar claramente identificado, mediante una serie de indicadores presentes en el sitio:
una adscripción del autor a la organización a la que pertenece
una breve información sobre el currículum académico o profesional del responsable
una dirección de correo electrónico para contactar o verificar la legitimidad del responsable de la página una declaración de principios o intenciones sobre la finalidad de los contenidos
algún tipo de logotipo que represente a la institución
alguna crítica o mención por parte de una organización externa sobre la calidad del sitio web
Actualización y actualidad:Este criterio se refiere a la actualidad de los contenidos del sitio web evaluado, así como a la actualización de los mismos, si es que este aspecto es integrado en la página web. Son aspectos importantes que hay que tener en cuenta a la hora de medir la calidad del contenido de una página web, ya que la rapidez e inmediatez que permite Internet como medio de edición y como medio de comunicación y difusión de la información es también una de las cuestiones más valoradas en el nuevo medio, y por lo tanto, son criterios dignos de considerarse cuando evaluamos contenidos difundidos por esta vía. Dentro de este apartado, hay que valorar los siguientes indicadores:
La indicación explícita de la fecha de creación del sitio web. Suele estar indicada al pie de la página principal del sitio web, junto a los datos de autoría. En algunas ocasiones hay que ser precavidos, pues en algunas páginas web aparece la fecha del día en que se consulta la página; ello no significa que los contenidos estén actualizados sino que se trata de un mecanismo que actualiza automáticamente la fecha, y en consecuencia, debemos de buscar el dato de la actualización en otros lugares.

La indicación explícita de la fecha de actualización de los contenidos. Generalmente, este dato es indicado en los sitios web de varias maneras:
Explícitamente en la página principal, como dato de valor añadido a los contenidos
Al pie de la página principal del sitio web, junto a la fecha de creación
En diferentes páginas del sitio web, dependiendo de la naturaleza de los contenidos incluidos

La presencia de información actual y actualizada. En ocasiones, no existe el dato explícito de la fecha de actualización, pero el propio contenido de la información con referencia a hechos actuales, a documentos publicados recientemente, o incluso la existencia de una sección de novedades o noticias actuales, nos confirma la actualidad y la frecuente actualización de los contenidos de un sitio web.
La existencia de enlaces obsoletos, que remiten a páginas no existentes porque han cambiado de url.
La existencia de enlaces erróneos, que no nos lanzan a ningún sitio, porque al establecer el enlace se han cometido errores en su redacción.

Contenido: Este criterio integra todo un conjunto de requerimientos propios de los contenidos o de la información proporcionada por un sitio web. Los indicadores o parámetros que nos pueden aportar información en este sentido resultan un tanto subjetivos y a veces difíciles de verificar, por lo cual depende, en última instancia, del propósito evaluador o de la capacidad intelectual o científica de la persona que efectúa el análisis. Dentro de este criterio se considera por ejemplo, el grado en que la información es rigurosa y precisa, el alcance de su cobertura o el nivel de objetividad de la información proporcionada:

Cobertura: Se trata de valorar la amplitud y el nivel de profundidad con que los contenidos son tratados en el sitio web, aspectos que dependen en cierta medida de los propósitos declarados por el autor del sitio web o de la especificación del colectivo de usuarios al que va dirigida la información. Valoraremos en este apartado el mayor o menor grado en el que se presentan las informaciones del sitio.

Exactitud, precisión y rigor: Para conocer la exactitud de los contenidos incluidos en un sitio web, éstos deben poder ser verificados de algún modo. Desde el punto de vista científico, por ejemplo, se valora que las informaciones vertidas se apoyen en citas bibliográficas, que aparezcan explícitamente para permitir su consulta. Pero este indicador, se refiere igualmente a la correcta formulación de los contenidos, sin ambigüedades ni errores gramaticales.
Pertinencia: La pertinencia está relacionada con la validez y la utilidad de los contenidos incluidos en un sitio web y que hay que valorar en función de los objetivos y propósitos declarados por el creador de los contenidos y el interés que posea la información para el usuario.
Objetividad: Se trata de comprobar el grado de dependencia o la ausencia de cualquier sesgo ideológico, político o comercial de la información incluida en el sitio web. No hay que olvidar que un gran porcentaje de la información en Internet tiene un fin promocional y publicitario. Es necesario, por tanto, conocer la perspectiva de la autoría de los contenidos.
Accesibilidad: Consiste en la capacidad de un sitio web de ser aprehendido en su totalidad por todos los usuarios, independientemente de las condiciones físicas y/o técnicas en las que se acceda a Internet. Es decir, los desarrolladores de contenidos y los diseñadores de webs deben tener en cuenta todas las dificultades y limitaciones con las que puede encontrarse un usuario que visite su sitio web: discapacidad física (auditiva y visual), diversidad de aplicaciones de usuario, diferentes tipos de conexión, diferentes navegadores y diferentes versiones de navegador, diferentes tamaños de monitor, ausencia de software adecuado para descargar determinados ficheros, necesidad de descargar e instalar plugings adicionales, desconocimiento de la lengua… En definitiva, un variado conjunto de cuestiones que pueden hacer que los contenidos de un sitio web no puedan ser accesibles por todos. Estos aspectos son importantes para determinar la calidad de la difusión de los contenidos de las páginas web, y especialmente, cuando los contenidos corresponden a sitios oficiales y con contenidos públicos. Los indicadores que hay que tener en cuenta para evaluar este criterio son los siguientes:
Diseño compatible con diferentes navegadores o diferentes resoluciones de pantalla: Se evalúa la existencia o ausencia de distorsiones en la visibilidad de las páginas del sitio web, utilizando cualquiera de las versiones de los navegadores de uso más generalizado entre los usuarios: Internet Explorer y Netscape. Se puede valorar positivamente la indicación expresa de las características técnicas necesarias para una visualización de la web.
Existencia de versiones alternativas de visualización para los sitios web con presentaciones Flash, que pueden dificultar la carga y legibilidad de los contenidos para aquellos usuarios sin condiciones técnicas en su ordenador para desarrollar ese tipo de aplicaciones.
Cumplimiento de la normativa WAI (Web Accesibility Initiative), una iniciativa del Consorcio de la Wide World Web (W3C) con recomendaciones para hacer los contenidos de la Web accesibles para todos, y especialmente, para la gente con algún tipo de discapacidad auditiva, visual, cognitiva, etc. Este criterio se hace prácticamente obligatorio en los sitios web de contenido oficial y público, como pueden ser páginas web de ministerios, universidades, bibliotecas, etc.
Posibilidad de imprimir y visualizar correctamente la impresión de los contenidos del sitio.
Existencia de una Ayuda al usuario sobre la estructura de los contenidos y la navegación del sitio, especialmente cuando éste es complejo y amplio.
La presencia de versiones en otras lenguas de los contenidos del sitio web, p ara alcanzar no sólo una mayor accesibilidad sino también una mayor difusión de los mismos.
Funcionalidad: Con este término se alude a la facilidad con que, en un sitio web, el usuario puede localizar la información que le interesa y captar la información pertinente de forma rápida. Es decir, este criterio valora la efectividad del sitio web a la hora de utilizarlo y consultarlo. De ahí que se valore la estructura y organización lógica de los contenidos para conseguir un resultado óptimo de localizac ión de la información. Así pues, estos son los indicadores básicos que se deben tener en cuenta para valorar este criterio:
Una estructura lógica de los contenidos incluidos en el sitio web, organizada en forma de tabla de contenidos, menú jerárquico u otra organización similar, de manera que el usuario pueda captar desde un primer momento, los contenidos más importantes.
La pertinencia y adecuación de los títulos utilizados en los apartados o secciones principales del sitio web, lo cual proporciona coherencia y homogeneidad y evita la confusión al usuario.
La existencia de un mapa web que incluya, de manera jerárquica y organizada, todos los contenidos del sitio web con enlaces activos. L a presencia de este elemento es vital para agilizar y perfeccionar el uso efectivo de las páginas web, y para que el usuario visualice la estructura global de los contenidos.
La existencia de un sistema de búsqueda de contenidos propios del sitio web, que permita la localización inmediata de la información que necesita el usuario. Este sistema de búsqueda puede consistir en una base de datos con diferentes opciones de búsqueda o un motor de búsqueda interno

Navegabilidad: La navegabilidad se refiere a la facilidad con que el usuario puede desplazarse por todas las páginas que componen un sitio web, y ello es posible gracias al conjunto de recursos y estrategias de navegación diseñados para conseguir un resultado óptimo de localizac ión de la información y de orientación para el usuario. Estos aspectos son importantes para evitar la sensación de desbordamiento de la información o de pérdida que puede producir el navegar por los contenidos, saltando de un hipervínculo a otro, o la lectura no secuencial de los contenidos. Los indicadores que se valoran en este criterio son los siguientes:

La presencia de un menú de contenidos siempre visible, a ser posible siempre en el mismo lugar y en cada una de las páginas que compone el sitio web, para que el usuario tenga siempre presente la estructura general de los contenidos principales contenidos en el sitio web.

La presencia de botones de navegación que permitan al usuario recorrer el sitio web de manera lógica.

Diseño:Dentro de este apartado se valoran varias cuestiones relacionadas con el aspecto físico o la ergonomía del sitio web que contribuyen a hacer del recurso digital un espacio agradable a la vista y fácil de leer por el usuario. Estos serían los indicadores que aportarían información a este respecto:
Diseño web elegante, funcional y atractivo
Adecuada combinación de colores, formas e imágenes que faciliten la lectura de los contenidos
Tipografía adecuada de la información textual, es decir, tamaño y tipo de letra idóneos para una buena lectura
Homogeneidad de estilo y formato en todas las páginas del sitio web

Fuente: https://www.google.com.mx/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=3&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwifsKPA0pHWAhXLPiYKHasKBDAQFgg5MAI&url=http%3A%2F%2Fwww.mariapinto.es%2Fe-coms%2Fcalidad-y-evaluacion-de-los-contenidos-electronicos%2F&usg=AFQjCNHM_ozUtUEzMOK-VuaQ4sidRgeOlw

Criterios para la evaluación de la calidad de las fuentes de información sobre salud en Internet



Dra. Mirta Núñez Gudás 1

Resumen

El crecimiento vertiginoso y descontrolado de los recursos de información en el ambiente de Internet es motivo de una profunda preocupación, en particular, para las autoridades sanitarias, que advierten sobre los peligros que entraña la diseminación de publicaciones sin un control de su calidad. Se revisó la literatura disponible con el objetivo de hallar los criterios utilizados con más frecuencia para evaluar los recursos y los sitios web. La evalución crítica de la información existente en Internet es una labor insoslayable, tanto para profesionales como para consumidores de información en el área de la salud.

DeSC: INTERNET; CIENCIAS DE LA INFORMACION; CONTROL DE CALIDAD

Los recursos en Internet, en particular en el World Wide Web, proliferan a un ritmo sorprendente. Cada día se sitúan en Internet grandes cantidades de información en todo el mundo, pero sólo una pequeña cantidad de ella es de calidad. A diferencia de las revistas profesionales, que emplean un sistema de revisión propio, basado en expertos, lo cual asegura la calidad de los materiales distribuidos: muchos individuos publican información en Internet sin considerar su exactitud, validez o sesgos. Debido a la estructura global de la red, que comprende una variedad de sistemas legales y de culturas, es poco probable, que un individuo o nación influya, regule o cambie significativamente el estado caótico de los recursos en el WWW. Como indican actualmente los análisis del contenido, gran parte del material dispuesto en Internet es autopromocional o comercial (21,9% de relaciones públicas y 20,7% de anuncios).1
El bajo nivel de la calidad y la necesidad de evaluar cuidadosamente la información electrónica no se enfrenta de forma adecuada. Algunos dicen que la "calidad" de la información se evalúa. Pero, de manera general, lo que se hace es valorar la "calidad" en términos de cuán "gracioso", "entretenido" o "bello" es un sitio, en lugar de cuán instructiva o válida es la información que contiene. Existe, entonces, la necesidad de crear criterios y procedimientos que ayuden a los estudiantes, profesores y otros usuarios a evaluar la calidad de la información disponible en Internet, así como patrones para guiar a los que diseñan los recursos para el web.
Generar hoy un producto para Internet es bastante sencillo. Los componentes básicos son obvios: datos, software y muchos deseos de crear el producto, pero un buen producto en Internet no se arma en un día. El proceso requiere de gran paciencia, además de buenos ingredientes, experiencia técnica y otros factores que se analizarán más adelante.2
Hace menos de una década, el término fuente de información era sinónimo de formato impreso. Hoy, la definición gira también alrededor del soporte electrónico. Las fuentes básicas de referencia no sólo están en las publicaciones convencionales, sino en línea o en CD-ROM. Por esto, el formato electrónico, y entre ellos el WWW, estará cada vez más presente en lo cotidiano. Este boom de la información electrónica demanda el desarrollo de profesionales aptos y de herramientas adecuadas para el desarrollo de servicios específicos de selección, tratamiento y recuperación de la información.
Antecedentes
Múltiples son los autores y las revisiones dedicadas al tema desde hace varios años. Con el objetivo de realizar este trabajo, se analizaron algunas de ellas. En breve síntesis, se presentan sus criterios:
1. Esther Grassian (1995), del College Library de la Universidad de California en Los Angeles, establece como elementos a considerar el contenido y la evaluación, su cobertura, las fuentes, las fechas de creación y revisión, así como la estructura del documento.3
2. Trudy Jacobson y Laura B. Cohen (1996) en la Network Services Librarian (bibliotecaria del servicio de redes) para el sistema bibliotecario de la Universidad de Nueva York, Albany, emplea los siguientes criterios: objetivos (audiencia esperada, considerar la fuente), fuente (autoridad del creador, URL, correo electrónico), contenido (exactitud, balance, calidad, rango, actualización, enlaces), estilo y funcionabilidad.4
3. Robert Harris (1997) describe cuatro características en detalle: credibilidad, exactitud, razonabilidad, y legitimidad de la información. También incluye varias "pruebas" que permiten indicar si dichas características se cumplen de forma satisfactoria.5
4. Grete Pasch (1997) bibliotecóloga de Guatemala que trabajó en la Universidad de Texas, propuso diez consideraciones cruciales para obtener calidad en Internet: coordinación, continuidad, contenido, claridad, consistencia, computadora, comunicaciones, credibilidad, costo/beneficio y comunidad.2
5. Susan E. Beck (2001) de la Universidad Estatal de Nuevo México también presenta una lista de preguntas para guiar la evaluación. Los cinco criterios que propone son: exactitud, autoridad, objetividad, actualización y cobertura.6
Otras guías de evaluación pueden encontrarse mediante la extensa lista que publica Matthew T. Ciolek e Irena M. Goltz7 (1997), así como en las bibliografías compiladas y actualizadas por Jeff Beck8 (1997), Alastair Smith9 (2001), y en la guía de la Widener Library10. Estas y otras listas similares pueden servir como base para crear un instrumento específico de evaluación.
Estas guías de evaluación siguen metodologías similares a las utilizadas para evaluar documentos impresos, es decir, se concentran en la aplicación de los criterios tradicionales relacionados con la validez del contenido. Algunos autores han intentado adaptar los criterios tradicionales a los nuevos medios y aconsejan evaluar la fuente de información a partir de ciertos enfoques como: la existencia de un cuerpo académico responsable de la publicación (consejo o comité editorial), así como distintos aspectos editoriales propios de la presentación formal como errores tipográficos, referencias incompletas o mal citadas, autores mal asentados, imprecisión o falta de las fechas de publicación, falta de periodicidad definida, etc.
De igual manera, otros intentan centrarse en el usuario final del producto; así tenemos que Carolyn Caywood (1995), citada por Grete Pasche en uno de los primeros trabajos publicados sobre este tema, se orienta un poco más hacia las necesidades del usuario. Caywood indica que la facilidad de acceso y la calidad del diseño son tan importantes como el contenido del producto.
Alastair Smith (1997) señaló factores como el tipo de conexión y el software, necesarios para acceder al recurso, la facilidad de búsqueda para el usuario y la interactividad del producto.11,12
Además de estas guías generales, es interesante conocer los instrumentos de evaluación que utilizan algunas instituciones específicas, entre las más conocidas se encuentran LANIC (Latin American Network Information Center) de la Universidad de Texas en Austin (1997). Sus lineamientos fueron preparados originalmente por el asistente técnico de LANIC, quien también se ha encargado de revisarlos periódicamente para asegurar su relevancia con el paso del tiempo.13 Web Style Guides de la Universidad de Yale presenta, de forma detallada, los diferentes pasos y recomendaciones para la creación de sitios web destinados a diferentes audiencias.14 Por su parte W3C (World Wide Web Consortium) ha propuesto sus PICS (Platform for Internet Content Selection) la cual es una plataforma para la selección del contenido en Internet donde se ofrece un conjunto de formatos de marcas y métodos de distribución que permiten el bloqueo en la recepción de ciertos materiales de acuerdo con las preferencias del usuario.15
Como se ha visto, afortunadamente, otros han recorrido parte del camino hacia la definición de la calidad. Resta decidir si dichas experiencias, eminentemente norteamericanas, son adaptables al contexto de Latinoamérica.
Internet como fuente de información
Como resultado de la convergencia de las tecnologías de la computación y de las telecomunicaciones se ha producido una verdadera revolución en los métodos de generación, almacenamiento, procesamiento y transmisión de la información.
La rapidez de la distribución por medio de Internet es un factor determinante para el crecimiento exponencial de la información en la red. La rapidez se relaciona con una sumatoria de elementos -interactividad, tecnología de hipertexto, multimedia, digitalización, computación e información distribuidas, compartir y cooperar, así como los sistemas abiertos. Todos determinan su carácter único en materia de generación, almacenamiento y diseminación de la información hasta el momento, sin embargo, alguien que pase algún tiempo "navegando" acaba por encontrar "lo bueno, lo malo y lo feo" pues no existe, en la mayoría de los casos, una evaluación previa de lo que se coloca a disposición de los "navegantes". Es evidente la necesidad de filtros que permitan una recuperación de información con calidad y alta relevancia.
Como no toda la información que se encuentra en el World Wide Web es exacta y no todos los sitios web, con independencia de su atractivo, son buenos; su evaluación es una actividad de gran importancia. Cuando se visitan sitios que no son de ficción, es útil distinguir entre los hechos y las opiniones. Fácilmente se puede llegar a realizar inferencias y conclusiones erróneas. Muchas veces se toman como hechos los pensamientos de una persona; por todo ello, cuando se evalúa un sitio web, de manera general, se recomienda considerar las siguientes interrogantes:
· ¿Quién escribió las páginas?
· ¿Qué dice el autor sobre el tema?
· ¿Tiene el autor la autoridad para presentar la información?
· ¿Obtiene el autor o la organización alguna ganancia al presentar la información?
· ¿Cuándo se creó y actualizó el sitio?
· ¿De dónde proviene la información del sitio?
· ¿Es la información relevante cuando se comparara con otros materiales publicados sobre el mismo tema?
· ¿Por qué el sitio es útil o importante?
· ¿Puede verificarse la información en libros, publicaciones periódicas u otras fuentes?
Jim Kapoun, de la Universidad de Southwest State, publicó en College and Research Libraries News, un cuadro muy útil para explicar los criterios que él emplea para evaluar un sitio web16 y que se presenta por su validez.

Resultado de imagen para informatica
Cinco criterios para evaluar páginas web
Evaluación del documento Cómo interpretarlos
1. Exactitud
· ¿Quién escribió la página? ¿Es posible contactar al autor?
· ¿Cuál es su objetivo? ¿Por qué se publicó el documento?
· ¿Está la persona calificada para escribirlo?
· Asegúrese que el autor ofrece su correo o una dirección o teléfono para contactarlo.
· Determine la diferencia entre el autor y el webmaster.
2. Autor del documento
· ¿Quién publicó el documento? ¿Es un individuo diferente al webmaster?
· Revise el dominio del documento, ¿qué institución lo publica?
· ¿Cuáles son las características del autor?
· ¿Dónde se publicó el documento? Chequee el dominio de su dirección electrónica.
3. Objetividad · ¿Qué propósitos/objetivos tienen las páginas?
· ¿Cuán detallada es la información?
· ¿Qué opiniones expresa el autor?
· Determinar si la página es una máscara para la publicidad; si así fuera, la información puede estar sesgada.
· Visión de cualquier web como si fuera un infomercial de la televisión. Pregúntese porqué se escribió y para quién.
4. Actualidad
· ¿Cuándo se realizó?
· ¿Cuándo se actualizó?
· ¿Cuán actualizados están los enlaces (si es que los tiene)?
· ¿Cuántos enlaces no funcionales tiene la página?
· ¿Se actualizan los enlaces con regularidad?
· ¿Está desactualizada la información de la página?
5. Cobertura
· ¿Están evaluados los enlaces? (si existen). ¿Ellos complementan los documentos?
· ¿Toda la información que se ofrece se hace mediante imágenes o existe un balance entre texto e imágenes?
· ¿Se cita correctamente la información?
· Si la página requiere de un software especial para ver la información, ¿cuánto se pierde si no se posee el software? · ¿Es la página gratuita, o debe pagarse para obtener la información?
· ¿Hay una opción de solo texto, o frames, o se sugiere un navegador para verlo mejor?
En Resumen
· Exactitud.
Si la página relaciona al autor y a la institución que publica la página y suministra la forma de contactar con ellos.
· Autor.
Si la página menciona las características del autor. Es preferible que esté en el dominio (.edu, .gov, .org, o .net) o cualquier otro oficial.
· Objetividad.
Si la página ofrece información exacta con pocos anuncios y es objetiva en la presentación de la información.
· Actualidad. Si la página se actualiza regularmente (como se establece en la página) y los enlaces si lo son también.
· Cobertura. Si la información puede verse apropiadamente y no está limitada por cobros, tecnología de los navegadores o requerimientos de software.

Es oportuno observar además otros elementos en la presentación de la información. Nielsen destaca diez errores en el desarrollo de una página web: uso de frames, tecnología inadecuada debido a la facilidad de adquisición, páginas muy largas, exceso de animaciones, direcciones electrónicas complejas, páginas sueltas, falta de apoyo para la navegación, enlaces sin uniformidad de colores, información sin actualizar y páginas que demoran mucho en bajar. 17,18


Servicios y recursos para el análisis de la calidad de las fuentes en Internet

La calidad de las fuentes que existen en Internet puede varíar entre excelente y pobre, por ello es imprescindible el desarrollo de filtros para seleccionar y determinar la información de mejor calidad. Así algunos de los mecanismos de búsqueda disponibles en el web, que utilizan robots para buscar información, clasifican a los sitios según criterios preestablecidos, entre los que se encuentran Magellan Internet Guide, Yahoo y Lycos. Existen también algunos servicios en los que los propios bibliotecarios realizan un análisis de los recursos existentes en Internet, pueden mencionarse: los casos de Internet Reviews, WebWatch, Proyecto Infofilter, Internet Detective (unos son norteamericanos y otros europeos), sin embargo, ellos son pocos y su capacidad de evaluación es muy limitada. Es preferible entonces la creación de métodos y algoritmos que permitan a los propios usuarios disponer de las herramientas para realizar esta tarea.

Cómo evaluar entonces los sitios que brindan información de salud
Por supuesto, que cuando se plantea la evaluación de la calidad en sitios con temáticas especializadas entonces, a los criterios de calidad generales, deben sumársele otros. Este justamente es el objetivo de esta revisión: evaluar y revisar los criterios establecidos para medir la calidad de los sitios web dedicados al tema de la salud.

El World Wide Web ofrece acceso a miles de páginas con información clínica a pacientes y profesionales, sin embargo, aunque el web hace extraordinariamente fácil la diseminación de información, al permitir que autores anónimos resuelvan conflictos comerciales o de otro tipo, esto no ayuda a los lectores a discriminar entre lo que es genuinamente cierto y lo que es una deliberada invención, 20 es por ello que las recientes propuestas para mejorar la credibilidad de la información médica en Internet tendrán un positivo impacto sobre ella. En ocasiones, aún cuando un sitio cumpla los criterios generales expuestos previamente, esto no es suficiente para asegurar su calidad. Para muchos fines, la evaluación de los sitios web necesita ir mucho más allá de la mera evaluación de la calidad de su contenido, funciones y posible impacto.

Como la filosofía de Internet posibilita que cada individuo pueda crear su propio sitio, existe el riesgo de que, por ignorancia o debido a la influencia de sesgo, su contenido pueda ser incorrecto aun cuando las fuentes de información originales sean confiables. Impicciatore y otros mostraron que los padres que buscaron tratamiento para un niño con fiebre, podían recibir un buen consejo o una indicación de administrar aspirina. Así su niño se enfrentaba con el riesgo de sufrir un síndrome de Reye. La conducta recomendada varió de acuerdo con el sitio visitado. Los investigadores compararon la información disponible en cada sitio con la existente en un libro con prestigio en el tema, pero, corroboraron que a menudo, no concuerda) y que no se corresponde con las revisiones sistemáticas contemporáneas de la literatura.21 Así, para determinar la exactitud de un material publicado en el web, se debe comparar con las mejores evidencias, lo cual con frecuencia requiere de un metaanálisis de la evidencia apropiada.

Una ventaja importante de publicar en Internet es su facilidad de actualización regular, de modo que los pacientes y profesionales que utilizan la red para buscar información esperan que los materiales encontrados sean más actualizados que los que aparecen en fuentes de papel.
Los individuos deben ser capaces de leer y comprender el contenido hallado en el web aun cuando sea correcto y esté actualizado El web permite comunicar información en diferentes formas (diagramas, animaciones, páginas enlazadas, mediante un flash, etc.); estos medios no siempre mejoran su legibilidad y comprensión. Entonces, ¿cuáles son los criterios que definen un sitio web de calidad? Estos criterios son distintos y específicos para los web de contenido médico. ¿Son diferentes para Internet o son los mismos que se aplican en otros formatos y modalidades de publicación y en el periodismo?. ¿Son válidas las mismas reglas para los contenidos orientados a los médicos y al público en general.? Estas interrogantes han acompañado la difusión de los contenidos médicos en el web desde sus orígenes; sin embargo, ellas se han hecho más frecuentes cada vez, a causa de la proliferación de los sitios web de salud, cuyo número nadie se atreve a fijar con precisión, pero que debe sobrepasar holgadamente los veinte mil. Es cierto que es posible encontrar información en la red sobre cualquier tema médico, pero no lo es menos que también con cualquier nivel de calidad.22

Existen numerosas asociaciones y entidades dedicadas a estudiar la difusión de los temas de salud en Internet y a definir sus requisitos de calidad. Además de las más grandes y de mayor prestigio, como pueden ser la Food and Drug Association o la American Medical Association, 23 han surgido algunas organizaciones nuevas más focalizadas y especializadas en estas cuestiones. Entre ellas, se destacan la Health On The Net Foundation (HON) y su propuesta del conocido HON, Código de Conducta para Internet;24 la British Healthcare Internet Association (http://www.bhia.org) y la Internet Healthcare Coalition (http://www.ihealthcoalition.org). Esta última, que integra a todo tipo de proveedores de información en el área de la salud (universidades, editores, laboratorios, asociaciones de pacientes, etc.), tiene en su sitio un buen decálogo de consejos para separar el grano de la paja.

Estos diez principios, pautas o enunciados están en principio orientados al consumidor, pero sin dudas también son de utilidad para el médico. Ellos son los siguientes:25

· Escoger un recurso de información de salud en Internet es como elegir un médico. Nadie va a cualquier médico y además es posible recoger y comparar varias opiniones y criterios. En Internet se puede y conviene hacer lo mismo.

· Las fuentes de información deben ser identificables y cuantos más datos identifiquen las fuentes y los colaboradores del sitio, será mejor.

· Desconfiar de los sitios web que se proclaman como los únicos o los mejores.

· No confundirse con las interminables listas de enlaces. (un enlace no presupone que la calidad del sitio de destino es idéntica a la del sitio de origen).

· Determinar si la gestión profesional y la revisión del sitio se realiza por un comité de expertos bien identificados.

· Fecha de actualización (el conocimiento médico está en evolución permanente, por lo que la fecha de actualización es un dato importante).

· Publicidad en el sitio (Cualquier patrocinio o anuncio debe indicarse claramente para que nose mezcle con los contenidos médicos).


· Evitar los diagnósticos y tratamientos "on line".

· Compromiso de confidencialidad (debe existir un compromiso expreso sobre la confidencialidad de la información que suministre un paciente con el objetivo de preservar su intimidad).

· La décima pauta establece el uso del sentido común: consultar distintas fuentes, desconfiar de los remedios milagrosos y leer la letra pequeña.
Aunque la excelencia en Internet normalmente se encuentra en aquellos sitios web de personas o entidades que lo han demostrado fuera de la red, no es patrimonio exclusivo de ellos. En cualquier caso, con todos los sitios web conviene interrogarse sobre los intereses de sus propietarios y mantener una saludable dosis de escepticismo.

Internet constituye una fuente de información de creciente importancia para la salud de los consumidores. Un estudio reciente estimó que más de 60 millones de residentes en Estados Unidos se conectaron para buscar información en temas de salud en el año 2000. Se conoce que en la actualidad más del 36,7% de los consumidores hacen búsquedas en esta área del conocimiento en Internet, hecho que determina la importancia de la calidad de la información ofrecida. Este elemento adquiere aún mayor importancia, si se analiza el rápido crecimiento del número de usuarios de Internet, se calcula que durante el año 2002 se encuentren conectados unos 700 millones de personas.
Según los datos de Global Internet Statistics (http://www.glreach.com/globstats/index.php3), en diciembre del 2001, 530 millones de personas utilizaban Internet, (31,6% de la población mundial).

De estas, entre un 30 y 35%, realizan búsquedas de información en temas de salud.
Luego de realizar un cuidadoso análisis de los elementos que intervienen en la conformación de un sitio web de salud, se propone la evaluación de tres elementos básicos: 25-31
Código de conducta, diseño de sitios web y contenido médico
Evaluación del código de conducta
Se considera que el "Código de ética de salud" desarrollado por la Internet Healthcare Coalition es un documento completo que evalúa de forma integral los principios éticos que deben considerarse al momento de proporcionar la información de salud, tanto a los profesionales como a la población en general. Este código contempla los siguientes aspectos:

· Candor: Hacer pública la información, que una vez conocida por los consumidores, podría afectar el uso de los servicios del sitio, la compra o uso de productos. Las personas que usan Internet, cuyos propósitos están relacionados con la salud necesitan poder juzgar que los sitios visitados y los servicios utilizados son creíbles y fidedignos.

· Honestidad: Presentar la verdad sin engaños.

· Calidad: Proporcionar información de salud exacta, fácil de comprender y de actualizar; proporcionar a los usuarios la información que necesitan para realizar sus propios juicios sobre los productos o servicios que el sitio provee.

· Consentimiento informado: Respetar el derecho de los usuarios para determinar si sus datos
personales pueden ser recolectarse, archivarse, utilizarse y compartirse.

· Privacidad: Respetar la obligación de proteger la privacidad de los usuarios.

· Profesionalismo en la atención de salud en línea (on-line): Respetar las obligaciones éticas fundamentales vigentes para los pacientes y clientes. Informar y educar, tanto a los pacientes como a los clientes sobre las limitaciones de la atención de la salud en línea.

· Asociación responsable: Garantizar que la organización y los sitios afiliados sean fidedignos.

· Responsabilidad: Ofrecer a los usuarios de forma permanente la oportunidad de retroalimentación con el sitio.
Evaluación de la calidad del diseño

· Velocidad: La página principal baja con rapidez. Si el sitio es lento, ¿es debido a que las páginas son muy largas o los gráficos son muy grandes?

· Primera impresión -apariencia general: Sabe usted inmediatamente dónde está. La página principal es atractiva, lo lleva a que continúe la revisión del sitio.

· Navegabilidad: Se puede viajar de una página a otra, de enlace a enlace, de elemento a elemento con facilidad, sin perderse o confundirse. Existen suficientes enlaces para el movimiento hacia delante y hacia atrás. No hay páginas sueltas Los vínculos son útiles y apropiados, hay un número adecuado de enlaces, conducen a sitios de utilidad. Existen sistemas de búsqueda de los materiales que se encuentran en el sitio.

· Utilización de gráficas/sonido/video: Ofrecen un aporte de importancia al sitio, están identificados apropiadamente, cumplen una función determinada.
· Contenido e información: Existe suficiente cantidad de información, bien identificada y organizada, cuyo contenido cumple con el propósito del sitio, es confiable
· Actualidad: El sitio se revisa sistemáticamente, presenta su fecha de producción y de actualización.
· Disponibilidad de mayor información: Dispone de la posibilidad de contactar con una persona o dirección a la cual dirigir preguntas, así como enviar comentarios y criterios sobre el sitio.
Evaluación de los recursos de información de salud
· Autor: Se presentan de forma clara y explícita. Se realizan referencias apropiadas a otras fuentes. Se establece de forma clara cuando el contenido es opinión del autor. Se presenta el currículum del autor, se corresponde con el tema tratado

· Accesibilidad: La información se encuentra en un formato apropiado para la audiencia a la que está dirigida.

· Exactitud/confiabilidad: La información se sustenta en la mejor evidencia disponible.
· Oportuna: La información comunica un mensaje de importancia.
· Disponible: La información está disponible para la mayor audiencia posible.
· Comunicación: La información cubre claramente todos los aspectos de la materia que se trata.
· Comprensivo: La información define claramente todos los términos y expresiones de la materia que trata.

· Consistencia: La información se presenta con un estilo uniforme en todo el sitio.
· Continuidad: La información se corresponde con otras fuentes de información.
· Imágenes: Se utilizan diagramas, ilustraciones y otras imágenes para lograr el objetivo.
· Legibilidad: La información escrita se presenta de forma clara para que pueda leerse fácilmente.
· Originalidad: La información no se ha publicado anteriormente para la misma audiencia y en el mismo formato.
· Participación del paciente: La información se diseña de forma específica para satisfacer las necesidades del paciente.
· Ameno: Las palabras y frases son lo más cortas posibles.

Abstract

The very rapid and uncontrolled development of information resources in Internet is a topic of great concern, particularly for health authorities that are drawing the attention on the dangers the dissemination of publications without a proper quality control may cause. The available literature was reviewed with the aim of identifying the most used criteria to evaluate the resources and web sites. The critical assessment of the information existing in Internet is an unavoidable task, both for professionals and information consumers in the health field.
Subject headigns: INTERNET; INFORMATION CENTERS; QUALITY CONTROL

Referencias bibliográficas



Oliver KM, Wilkinson GL, Bennett LT. Evaluating the quality of Internet information sources [En línea]. En: Kevin O. Instructional design and evaluation. Disponible en: http://www.edtech.vt.edu/edtech/kmoliver/webeval/AACE97.html [Consultado: 24 de diciembre de 2001].

Pasch G. Generación de productos de calidad en Internet [En línea]. En: V Foro Latinoamericano de Información, LatinBase '97

Organización y Productos de Información. Disponible en: http://www.gslis.utexas.edu/~gpasch/cal.doc.html [Consultado: 24 de diciembre de 2001]
Grassian E. Thinking critically about World Wide Web resources.

[En línea]. En: UCLA College Library. Disponible en:
http://www.library.ucla.edu/libraries/college/help/critical/index.htm [Consultado: 26 de diciembre de 2001].

Trudy J, Cohen LB. Evaluating Internet resources. [En línea]. En: University at Albany Library. Disponible en: http://library.albany.edu/internet/evaluate.html [Consultado: 26 de diciembre de 2001].
Harris R. Evaluating Internet research sources. [En línea]. En VirtualSalt. Disponible en: http://www.virtualsalt.com/evalu8it.htm [Consultado: 1 de Enero de 2002].
Beck SE. Evaluation criteria. En: The Good, The Bad and The Ugly:
or, Why It's a Good Idea to Evaluate Web Sources. [En línea]. Disponible en: http://lib.nmsu.edu/instruction/evalcrit.html [Consultado: 26 de diciembre 2001].
Ciolek MT, Goltz IM. Information Quality WWW Virtual Library. [En línea]. En: The World-Wide Web Virtual Library. Disponible en: http://www.ciolek.com/WWWVL-InfoQuality.html [Consultado: 26 de diciembre 2001].

Beck J. Evaluating Internet resources. [En línea]. En: Wabash College. Disponible en: http://www.wabash.edu/library/libgui/EVAINT.HTM
Smith A. Evaluation of information sources. [En línea]. En: The World-Wide Web Virtual Library. Disponible en: http://www.vuw.ac.nz/~agsmith/evaln/evaln.htm [Consultado: 26 de diciembre 2001].
Alexander J, Tate MA. Evaluating Web resources. [En línea]. En: Wolfgram Memorial Library. Disponible en: http://www2.widener.edu/Wolfgram-Memorial-Library/webevaluation/webeval.htm .
Smith A. Criteria for evaluation of Internet Information Resources. [En línea]. En: New Zealand.

VUW Department of Library and Information Studies. Disponible en: http://www.vuw.ac.nz/~agsmith/evaln/index.htm [Consultado: 3 de enero 2002].
Smith AG. Testing the Surf: Criteria for Evaluating Internet Information Resources. The Public-Access Computer Systems Review 1997;8(3). [En: línea]. En University of Houston Libraries. Disponible en: http://info.lib.uh.edu/pr/v8/n3/smit8n3.html.

 [Consultado: 3 de enero de 2002].
Norsworthy K. LANIC Style Guide for HTML Authors. [En línea]. En LANIC, Latin American Network Information Center. Disponible en: http://www.lanic.utexas.edu/la/region/networking/style.htm [Consultado: 3 de enero 2002].
Lynch PJ, Horton S. Web Style Guide: Basic Design Principles for Creating Web Sites. [En linea]. En: Yale-New Haven Medical Center. Disponible en: http://info.med.yale.edu/caim/manual/

[Consultado: 24/12/2001].
Resnick P, Miller J. PICS: Internet Access Controls Without Censorship. Communications of the ACM 1996;39(10):87-93 [En línea]. En: W3C. Disponible en: http://www.w3.org/PICS/iacwcv2.htm
[Consultado: 4 de enero 2002].

Kapoun J Teaching undergrads WEB evaluation. A guide for library instruction. [En línea]. En: College and Research Libraries News. Disponible en http://www.ala.org/acrl/undwebev.html [Consultado: 3 de Enero de 2002].

Nielsen J. Top ten mistakes in web design. [En línea], En: The Alertbox: Current Issues in Web Usability. Disponible en: http://www.useit.com/alertbox/9605.html [Consultado: 31 de Diciembre 2001].

Nielsen J. Top Ten Mistakes Revisited Three Years Later. [En línea]. En: The Alertbox: Current Issues in Web Usability. Disponible en: http://www.useit.com/alertbox/990502.html [Consultado: 31 de Diciembre 2001].

Rettig J. Beyond 'Cool? Analog Models for reviewing Digital Resources: [En línea]. The Magazine of Online Information System 1996;20(5). Disponible en: http://www.onlinemag.net/SeptOL/rettig9.html [Consultado: 3 de enero 2002].
Wyatt JC. Commentary: measuring quality and impact of the world wide web. BMJ 1997;314(7098):1879. Disponible en: http://bmj.com/cgi/content/full/314/7098/1879?maxtoshow=&HITS=10&hits=10&RESULTFORMAT=&author1=Wyatt+J&searchid=1010171295453_12388&stored_search=&FIRSTINDEX=0&fdate=1/1/1997&tdate=1/31/1998 [Consultado: 4 de enero 2002]

Impicciatore P, Pandolfini C, Casella N, Bonati M. Reliability of health information for the public on the World Wide Web: systematic survey of advice on managing fever in children at home. BMJ 1997;314(7098) [En línea] Disponible en: http://bmj.com/archive/7098ip1.htm [Consultado: 4 de enero 2002].

Casino G. Excelencia web. Sobre los criterios de calidad de un sitio de contenido médico. [En línea] Escepticemia 1999;42. En: Ediciones DOYMA. Disponible en: http://db2.doyma.es/cgibin/wdbcgi.exe/doyma/pescepticemia.plantilla?pident=231 [Consultado: 29 de diciembre de 2001].

Winker MA, Flanagin A, Chi-Lum B, White J, Andrews K, Kennett RL, et al Guidelines for medical and health information sites on the Internet. [En línea]. En: American Medical Association. Disponible en: http://www.ama-assn.org/ama/pub/category/1905.html [Consultado: 27 de diciembre 2001].

HON Código de Conducta (HONcode) para sitios web de salud y medicina. [En línea]. En: Health on the Net Foundation. Disponible en: http://www.hon.ch/HONcode/Spanish [Consultado: 1 de Enero 2002]
Poll H. Tips for Health Consumers. Finding Quality Health Information on the Internet. [En línea]. En: Internet Health Coalition. Disponible en: http://www.ihealthcoalition.org/content/tips.html

[Consultado: 4 de enero de 2002].

Código de ética de salud [En línea]. En: Internet Healthcare Coalition. Disponible en: http://www.ihealthcoalition.org/ethics/spanish-code.html. [Consultado: 5 de enero de 2002].
McLachlan K. WWW CyberGuide Ratings for Web Site Design. [En línea]. En: Joseph LC, CyberBee Home. Disponible en: http://www.cyberbee.com/guide2.html [Consultado: 25 de diciembre de 2002].

Health Summit Working Group. Information Quality Tool. Questions and Methodology. [En línea]. En: Mitretek Systems. Disponible en: http://wwwhitiweb.mitretek.org/iq/questions.asp [Consultado: 28 de Diciembre 2001].

Berland GK, Elliot MN, Morales LS, Algazy JK, Kravitz RL, Broder MS, et al. Health Information on Internet. Accesibility, Quality, and Readability in English and Spanish. [En línea] JAMA 2001;285(20):2612-21. Disponible en: http://jama.ama-assn.org/issues/v285n20/ffull/joc02274.html

[Consultado: 27 de diciembre 2001].

Humphrey K. C-H-I-Q Guidelines. [En línea]. En: The Center for Health Information Quality. Disponible en: http://www.hfht.org/chiq/Chiqchecklist.pdf [Consultado: 27 de diciembre 2001]
Charnock D, Shepperd S. He@lth Information on the Internet. Discern on the Internet. [En línea]. En: Discern On Line. Quality criteria for consumer health information.

Disponible en: http://www.discern.org.uk/discern__instrument.htm. [Consultado: 27 de diciembre de 2001].
Criteria for assessing the quality of health information on the Internet [En línea]. En: Mitretek Systems. Disponible en: http://hitiweb.mitretek.org/docs/criteria.pdf [Consultado: 23 de diciembre de 2001].
Recibido: 19 julio del 2002 Aprobado: 10 de agosto del 2002-05-22}

pagina de procedencia: https://www.google.com.mx/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwifsKPA0pHWAhXLPiYKHasKBDAQFggwMAE&url=http%3A%2F%2Fbvs.sld.cu%2Frevistas%2Faci%2Fvol10_5_02%2Faci05502.htm&usg=AFQjCNEzjO4vH6NBchv_pC350acMuwq6eQ