Introducción
Uno de los problemas comunes en el análisis de contenidos de Internet es la carencia
de procedimientos de análisis que certifiquen la fiabilidad de los documentos
expuestos. La accesibilidad libre de los documentos a través de la Red obliga al usuario
a determinar que su contenido cumple con determinadas expectativas de certeza y
veracidad. No existe una verdad única y son las actitudes del usuario frente al documento
las que definirán su valoración positiva o negativa. Los factores que intervienen
son:
1. Nivel de conocimientos y cognición del usuario, por ejemplo, su nivel educativo.
2. El contexto social en el que se desenvuelve el usuario: estructura socioeconó-
mica en la que se incluyen la estratificación social o las creencias.
Respecto a los profesionales de la información, no proliferan estudios suficientemente
representativos sobre la evaluación de los contenidos de Internet. Mencionaremos
una encuesta elaborada por la compañía OutSell (1). Una de sus conclusiones más
interesantes, que se refleja en el cuadro 1, es que la fiabilidad y calidad de los documentos
no está necesariamente ligada a los servicios de pago o de valor añadido frente
a los de libre acceso.
NOTAS Y EXPERIENCIAS
Cuadro 1
Cuestionario Gratis De pago
¿Qué servicios proporcionan mayor calidad en la información? 44% 47%
¿Qué servicios proporcionan información que es utilizada en la toma
de decisiones? 38% 52%
¿Qué servicios proporcionan información que es utilizada en la toma
de decisiones diarias? 74% 19%
¿Qué servicios proporcionan información en los que confía sin verificar? 50% 41%
¿Qué servicios contienen información de fuentes creíbles y conocidas? 53% 39%
Fuente: OutSell.
Aunque no es posible establecer reglas estrictas de fiabilidad en los contenidos de
Internet, el profesional de la información, y por extensión cualquier internauta, debe
disponer de una serie de directrices que le permitan evaluar la información para determinar
su calidad.
Las herramientas que se proponen para aplicar mínimos criterios de evaluación
son: autoridad, credenciales, inteligibilidad del mensaje, independencia, usabilidad, im-
* Webmaster de Buscopio: http://www.buscopio.net y Métodos de Busca: http://www.metodosdebusca.com
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parcialidad, temporalidad, utilidad y fuentes de procedencia del documento. Analizaremos
con detalle cada una de ellas:
Autoridad
Expresa la identificación de los responsables de los contenidos de una página. Se
considera como tal a:
• Un individuo, responsable único.
• Un colectivo de personas (una asociación, una organización).
• Una entidad o institución (una empresa o un organismo de titularidad pública).
Los responsables colectivos, especialmente si pertenecen a centros de investigación,
entidades oficiales o universidades, se valorarán más que los contenidos realizados
por un individuo.
La página debe contener una referencia de contacto que incluya, además del correo
electrónico, otro tipo de datos, como la dirección postal, número de teléfono o
número de fax.
Credenciales
Las credenciales permitirán saber cuál es el tipo de actividad o cualificación de
los autores responsables de los contenidos:
• Acreditación de aptitud profesional. Partimos del supuesto de que una titulación
se otorga a aquella persona que ha demostrado tener los suficientes conocimientos
para desempeñar una actividad laboral o profesional. Comprobaremos por otras
fuentes cuál es la semblanza biográfica y profesional del autor del texto.
• Las certificaciones de permisos para el desarrollo de una actividad o servicio que
otorgan las autoridades públicas para su desenvolvimiento profesional también
avalan inicialmente un tipo de contenidos con mayor grado de fiabilidad frente
a materiales u opiniones vertidas por amateurs o aficionados.
• Cuando la información se genera desde una entidad legal y representativa su credibilidad
debería ser superior frente a fuentes oficiosas o extraoficiales. Por ejemplo,
las previsiones del tiempo ofrecidas por el Instituto Nacional de Meteorología
frente a las emitidas por un patronato de turismo.
• El prestigio es un concepto un tanto difuso pero otorga a su poseedor cierto cré-
dito y aval que viene a expresar un reconocimiento y recomendación dentro de
su actividad o desempeño profesional en la comunidad a la que pertenece.
• Existen sistemas de certificación que avalan la fiabilidad de la información y exposición
de contenidos de una página. Las áreas críticas para este tipo de certificaciones
son las ciencias de la salud, finanzas e inversiones o el comercio electrónico.
Inteligibilidad del mensaje
En este apartado se procede a un detenido análisis de contenido basado en diferentes
conceptos como la comprensibilidad, el razonamiento, el método científico o la
originalidad.
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A. Comprensibilidad
Todo documento deberá ser correcto ortográfica y gramaticalmente. Puede existir
ocasionalmente algún error de transcripción mecanográfica, pero la persistencia de errores
de lenguaje denota una seria deficiencia de formación, aunque en algunos casos se
realice de modo deliberado (por ejemplo la sustitución de la letra q por la k que por
ke).
Ello se conjuga mal con la idea de transmitir credibilidad.
La estructura del texto determina en gran medida su género: no puede redactarse
del mismo modo una noticia, una opinión o una hipótesis científica. La forma de expresarse
deberá ser ponderada sin caer en exageraciones, por ejemplo, «la solución definitiva
a...», «el mejor producto para», etc. Se descartará cualquier texto que contenga
descalificaciones maximalistas e injustificadas (insultos, ridiculizaciones y lindezas
similares).
B. Razonamiento y método
• Los contenidos de la página deben estar estructurados de tal modo que deberá
diferenciarse claramente qué es información y qué es opinión. En este punto el
criterio es inflexible: la mínima sospecha de combinación de ambos presupondrá
una fuerte restricción de credibilidad.
• Toda información vertida en una página deberá verificarse a través de otras fuentes
independientes y que presenten contenidos similares.
• Las advertencias y consejos sobre el nivel de riesgo por un uso incorrecto de la
información deben avalar su rigor y seriedad. Por ejemplo, cuando una página
sobre cuestiones farmacológicas previene contra la automedicación. Es algo parecido
a las advertencias que se añaden en los anuncios televisivos sobre medicamentos.
• Todos los contenidos que aborden un trabajo de investigación o de hipótesis científica
deberán contener un desarrollo completo de la metodología, descripción de
los procesos experimentales y fuentes bibliográficas. Su ausencia es inexcusable,
porque la actual configuración de la Red permite el desarrollo y exposición
de cualquier elemento de naturaleza audiovisual (imágenes, gráficos, sonidos,
aplicaciones informáticas y filmaciones).
C. Originalidad
Todo contenido debería indicar expresamente si es original o está elaborado e inspirado
en otras fuentes y materiales. Desgraciadamente, esta política sólo se cumple
cuando existe la pretensión de preservar derechos de autor con una finalidad lucrativa,
avalada por todopoderosas asociaciones en defensa de los derechos de autor (por
ejemplo los medios audiovisuales).
Un documento siempre permitirá distinguir entre los textos elaborados por el responsable
de la página y aquellas partes que son citas o fragmentos extraídos de otras
fuentes. También se debe comprobar si la información que se aporta en el documento
es una versión definitiva de algún informe o, por el contrario, se trata de un traba-
jo que está en elaboración o revisión. Esta precisión es importante porque en el ámbito
universitario y científico es normal publicar «avances» de investigaciones y estudios
en curso. Su finalidad no sólo es divulgativa, sino que se expone para que otros
colegas y expertos emitan sus opiniones y analicen los puntos débiles del estudio para
que el autor mejore o clarifique su exposición.
D. Alteraciones y omisiones
Los contenidos deben ser publicados íntegramente y siempre se advertirá claramente
cuando sean resúmenes, extractos parciales o sinopsis del tema tratado.
Usabilidad
La usabilidad debería definirse como la facilidad de uso, bien se trate de una pá-
gina web, un cajero automático o cualquier sistema que interactúe con un usuario.
Aunque fiabilidad y usabilidad son conceptos que no operan entrelazados, existen algunas
operaciones en el uso y utilización de la página web que inducen a falsas reacciones
o fraudes, especialmente en comercio electrónico. Respecto a los contenidos
por Internet, cualquier usuario que visite un sitio deberá ser capaz de alcanzar sus objetivos
con un mínimo esfuerzo y el máximo de eficiencia. Todos los elementos de
navegación (menús, textos, formularios, opciones de ayuda, mapa de la web, etcétera),
deberán ser concebidos para que el control de las acciones dependa del usuario y
no de procesos automatizados e irreversibles.
Independencia e imparcialidad
Todas las secciones que se refieran a información y contenidos deberán separarse
de mensajes publicitarios, promociones de productos y servicios, recomendaciones comerciales
o cualquier técnica de mercadotecnia. Esta separación deberá existir siempre.
Cualquier atisbo de confusión entre contenidos y promoción comercial de productos
implica una grave falta de fiabilidad en los textos expuestos.
La imparcialidad puramente objetiva es utópica, pero un texto será más fiable cuando
exista una exposición clara y diferenciada entre las ideas, textos o teorías y que al
mismo tiempo incluya aquellos textos discrepantes o contrarios, expuestos sin tergiversaciones
ni manipulaciones. lnternet no sólo es información, también es participación.
Si hay opciones para que los usuarios puedan comentar o evaluar los contenidos
a través de foros o grupos de discusión aumenta la riqueza de información de la pá-
gina y enriquece la visión del internauta presentando otros puntos de vista.
Vigencia
Todo texto deberá reseñar su fecha de creación o de su última actualización o revisión.
El instante en que se ha publicado el texto es importante, porque indica una
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mayor o menor renovación, atención y cuidados de los contenidos. Debe fijarse en
cuál es su periodicidad de actualización (diaria, semanal, mensual, etcétera) y su grado
de correlación con los contenidos presentados. No es lo mismo un servicio de noticias
que un informe sobre las consecuencias de la romanización en Tarragona.
Todo texto de Internet se caracteriza por ser hipertextual, es decir, contiene una
serie de enlaces que nos conducen a otras páginas. Este procedimiento nos debería resultar
también un buen indicador de vigencia de los contenidos. Hay que comprobar
todos los enlaces que apuntan a otras direcciones de Internet. Cuanto mayor número
de enlaces activos exista mejor valoración deberá tener la página.
Popularidad
No existe una correlación infalible entre la popularidad de una página y la fiabilidad
de sus contenidos, pero un número alto de consultas evidencia una cierta aceptación
y difusión del documento. La medida de éxito de una página supone la confirmación
de que el usuario está dispuesto a asumir sus contenidos. No obstante,
adoptaremos la precaución de evaluar si esa popularidad no está viciada por técnicas
de mercadotecnia, promoción, trucos o el efecto quiosco (se denomina efecto quiosco
a la actitud de un lector corriente que adquiere primeramente las publicaciones que
más se ven en los quioscos. En Internet serían aquellos internautas que en sus sesiones
de navegación se dirigen en primer lugar a los portales más conocidos).
Utilidad
Un usuario debería considerar si un contenido es útil por:
• Determinación del formato de los contenidos que se adapten a sus necesidades
informativas. Por ejemplo, no servirá de mucho un tratado de Botánica si lo que
realmente interesa son fotografías o imágenes de plantas medicinales.
• Determinación de la audiencia final a la que se destina el texto. Cuando el tratamiento
de la información sea más profesionalizado, mayor fiabilidad tendrá
frente a contenidos de divulgación dirigidos a un público global, ya que la simplificación
excesiva, omisiones o carencias de matiz pueden originar errores de
interpretación.
• Exposición de objetivos o prósotio de la publicación de contenidos, elaborado
por el propio sitio web.
Fuentes de procedencia del documento
La mayoría de las fuentes de acceso a un documento proceden de los buscadores.
No todos ellos ofrecen resultados en función directa de la pertinencia con la consulta
realizada, ya que existen resultados que se presentan según sistemas de puja o pago
de dinero que determinadas empresas abonan por ocupar los primeros puestos. Los documentos
obtenidos a través de fuentes indirectas, mediante el acceso a otros enlaces,
deberán proceder de:
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• Buscadores que obtengan un alto índice de relevancia entre la pregunta realizada
y la respuesta obtenida.
• Los resultados deben mostrar una clara distinción entre enlaces patrocinados o
publicitarios y direcciones pertinentes.
• La mejor opción es cuando se accede desde directorios especializados o confeccionados
por especialistas de la información (centros de documentación, bibliotecas,
medios de comunicación).
• Páginas realizadas por instituciones y profesionales de la materia tratada que recomiendan
una serie de enlaces sobre el tema.
Recomendaciones finales
La aplicación de estas técnicas no garantiza que el documento evaluado sea fiable
totalmente, ya que siempre es susceptible de manipulación. Como recomendaciones finales
acerca de la fiabilidad del texto sugerimos:
1. No utilizar nunca información que no pueda contrastarse, referenciarse o verificarse
por otras fuentes.
2. Comprobar la veracidad de los datos de autoridad y acreditación.
3. Cerciorarse de que el documento es original y fidedigno y no corresponde a copias
o textos plagiados.
Referencias
1. Factiva 2002 White Paper Series: Free, Fee-Based and Value-Added lnformation Services
[.pdfl Accesible en http://factiva.com/collateral/fileslwhitepaper feevsfree 032002.pdf [consultado
12 de septiembre de 2002]
2. Ejemplos de sistemas de certificación. En el área de salud, URAC Comisión Norteamericana
de Certificación de la Atención Médica (American Accreditation HealthCare Commission,
http:llwww.urac.com. Para el sector de las finanzas y el comercio electrónico WebTrust
http://www.cpawebtrus
Bibliografía
BALLARD SPAHR ANDREWS e INGERSOLL, LLP. (2002). Evaluating the quality of information
on the Internet: groups that alert the public to lnternet fraud, fanaticism and bad
information. Accesible en: http:/Iwww.virtualchase.comlqualitv/alert.htmi [consultado 15 de
septiembre de 2002]
CODINA, L. (2000). Parámetros e indicadores de calidad para la evaluación de recursos digitales.
En: 7as Jornadas Españolas de Documentación. Bilbao: Universidad del País Vasco,
Servicio Editorial, p. 135-144.
COOKE, A. (2001). A guide to finding quality information on the Internet: selection and evaluation
strategies. 2nd ed. London: Library Association
SMITH, A. Evaluation of information sources. Accesible en http://www.vuw.ac.nzl-agsmithlevain/
evain.htm [consultado 15 de septiembre de 2002]
Pagina web de procedencia: https://www.google.com.mx/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwj3k6m10JHWAhWCbSYKHesyCZEQFggnMAA&url=http%3A%2F%2Fredc.revistas.csic.es%2Findex.php%2Fredc%2Farticle%2FviewFile%2F226%2F282&usg=AFQjCNFkMD_xyicbKJmhmLHYZwFsE9t7Dw
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